Nuestras Provinciales

 MADRE CLARA AMELIA 1954 – 1964

Mujer de excepcionales cualidades en cuanto a organización, sentido común, capacidad de liderazgo, profunda piedad y amor a la Congregación. La Madre Clara Amelia, marca una época, encarna una idea, personifica una comunidad; ella es un mojón glorioso que se destaca en la historia de la Presentación. Sin saberlo ella misma, fue un instrumento de Dios para estabilizar y dar empuje a las obras, para fortalecer vocaciones, para orientar las personas, para dar calor y alegría a nuestra Familia Religiosa..

El Provincialato de la Hna. Clara Amelia, se caracterizó por haber puesto las bases para la naciente Provincia. Su presencia y aporte fueron definitivos para calmar los ánimos de las Hermanas que sintieron mucho la separación de sus Provincias de origen.

Su celo apostólico la llevó a abrir muchas casas, siempre con miras a servir a las gentes pobres y alejadas. En este primer período fue grande la expansión misionera, pues el recurso humano iba siempre en aumento, con la llegada de nuevos miembros.

Le correspondió abrir las primeras casas del Ecuador, en La Magdalena, Guanujo, Guaranda y Guayaquil; la construcción del edificio que serviría de sede a la Provincia; la primera fundación de la Provincia, fue el Colegio de la Presentación de el Cairo Valle.

Murió en la Clínica de la Presentación, el 18 de enero de 1970.

 

MADRE ELISA 1964 – 1974

De carácter vivo, de reacciones rápidas, con gran sentido del humor, se hizo acreedora al cariño de las Hermanas, donde quiera que estuviera. De acuerdo con las Reglas Generales de Marie Poussepin: Se hacía temer y amar al mismo tiempo. 

Nombrada Provincial por la Superiora General, Mère Thérèse des Anges, la Hna. Elisa tomó posesión del cargo el 19 de marzo de 1964. 

Con actitud firme y serena y con la convicción de aceptar la voluntad del Señor, asumió la responsabilidad de Provincial y desde ese momento manifestó a las Hermanas su deseo de servir y la importancia que daría al crecimiento espiritual de cada Hermana y de la Provincia en general. Una mujer ecuánime: para ella todas las personas eran iguales.

En su mente y en su corazón no había pobres ni ricos, sabios o ignorantes; la persona, fuese quien fuese, era merecedora de su atención e interés. Se reconoce en ella a una persona piadosa, de una espiritualidad sólida y de un gran sentido de pertenencia, manifestado en la acogida a las directrices del Gobierno General y en la atención a sus insinuaciones

Hoy, la Hna. Elisa, desde la enfermería del Limonar, sigue el acontecer diario de la vida de la Provincia con la oración, la acogida amable a quienes la visitan y el interés por todo lo relacionado con la Comunidad.

 

 MADRE INÉS MERCEDES MEJÍA 1975 – 1979

Mujer excepcional, nacida para una época, que ha sabido responder a la vocación de líder, de la cual está revestida. Atenta, con gran capacidad de escuchar, capaz de situarse y de levantar el ánimo de cualquier persona a nivel espiritual, profesional y humano.

Mujer realista, consciente de las circunstancias que la rodean, sin dejarse influenciar por ellas.

Elegida Provincial por el Capítulo de 1974; joven, entusiasta y carismática, dio a la Provincia un desarrollo y un crecimiento en todos los aspectos, a pesar del corto tiempo que duró en el ejercicio de su cargo. Convocado el Capítulo General de 1979, la Hna. Inés Mercedes participa por derecho, y la Asamblea Capitular la elige Superiora General de la Congregación; la primera General no francesa, en la historia de la congregación, desde la fundación.

De las realizaciones en este período de gobierno, las de orden material, son muchas, las demás; las más importantes, en el ámbito de las relaciones y de las respuestas a las exigencias del Señor, quedan grabadas en los corazones de las Hermanas y constituyen el terreno abonado para la siembra. Después de dejar su cargo, la Hna. Inés Mercedes permanece en Europa, prestando eficientes servicios en el campo de la formación, tanto inicial como continuada.

 

HERMANA MÍRIAM BOTERO 1984 – 1989

Con grandes dotes de liderazgo, de organización, mucho amor a la Congregación, respeto y acatamiento a las normas establecidas, gozaba del aprecio de todos, especialmente de sus Hermanas, que vieron en ella la persona capaz de orientar los destinos de la Provincia, aplicando la frase evangélica: “Quien ha sido fiel en lo poco lo será en lo mucho”.

La esperanza de una renovación seguía animando nuestro caminar como Provincia.

Fue elegida Provincial por el Capítulo, para el período 1983–1988, muy joven, dinámica y entusiasta, fue la primera Provincial no antioqueña, y producto del proceso de Noviciado de Manizales. Durante el período de gobierno que presidió, se impulsó en la Provincia el Proyecto de Revisión de Obras, con una metodología participativa que despertó en las Hermanas el sentido de pertenencia y el compromiso con la misión. Ella quiso dar a la Provincia un cambio que sólo se ha podido empezar a percibir en los últimos años. Podemos afirmar que la presencia de Hna. Myriam Botero en la Provincia es reconocida como de gran valor, pues su rectitud, su entusiasmo y la claridad de su mente, señalaron rumbos que la posteridad ha valorado con justicia.

Actualmente, la Hna. Myriam ejerce su misión de educadora, en un Colegio de la Comunidad, en España.

 

HERMANA MARÍA VILMA LEYVA 1989 – 1999

Sobresalen en ella los finos modales, la bondad, acompañada de firmeza, su profunda y sólida piedad, su amor por Marie Poussepin, su sincera y permanente adhesión a la Congregación y a sus superioras y una vasta cultura general. Amante de la música y el arte, sus gustos son refinados.

Estando con su familia al cuidado de su padre anciano, fue elegida Superiora Provincial, en ausencia, por el Capítulo Provincial de 1988. De inmediato se hizo presente para asumir el cargo. Su mayor preocupación estuvo en fomentar y acrecentar la espiritualidad propia de las Religiosas y la profundización del Carisma de la Presentación. Con serena firmeza suprimió las obras que no correspondían al momento y creó otras con fines muy específicos. Durante su Gobierno, a la Hna. María Vilma le correspondió participar de acontecimientos muy importantes de la Congregación: el Tricentenario de la Congregación, la Beatificación de Nuestra Madre Fundadora, el Consejo General Ampliado, en Cali.

Luego de prestar su servicio en el provincialato, la Hna. María Vilma Leyva, a partir del Capítulo de 1988, pasa a prestar el servicio de animación en otras comunidades, donde continúa su labor evangelizadora y formadora.

 

HERMANA HELENA BARRIOS PRIETO 1999 – 2002

La Hermana Elenita, como la llamábamos familiarmente, era una mujer dulce, cariñosa, apacible, con una gran energía. Capaz de valorar las diferencias, amiga del diálogo, respetuosa del otro, incapaz de ofender a nadie; ecuánime, trataba con el mismo cariño y respeto al jardinero y al Profesional, al niño o al adulto mayor. Esa ecuanimidad y su capacidad de acogida era especialmente manifiesta cuando se trataba de sus Hermanas: sencilla y siempre sonriente, invitaba a la confianza.

Profundamente piadosa, basada en la Escritura; su espiritualidad como toda su persona, estaba impregnada de la sencillez de los niños. Muy bien dotada, como todos sus hermanos, era sin embargo, un poco tímida. El 1989 se cumplió el sueño de su vida: ser misionera entre los más pobres. Fue enviada entonces a Aguas Negras, en el oriente ecuatoriano.

Inteligente y capaz, la Hermana Elena tuvo que afrontar serias dificultades por la disminución de Hermanas para la misión. Se vio obligada a cerrar algunos establecimientos sobre todo en el campo de la salud, donde se hacía difícil la misión, a causa de las políticas del Estado y de la limitación de recursos. Sin embargo la Provincia pudo realizar algunas fundaciones. Revivió el proceso de Revisión de la Presencia Misionera, en el cual está empeñada la Provincia. Además hizo renacer la Fiesta de la Provincia el 15 de agosto.,día de la Asunción de Nuestra Señora.

A pesar de su corto período al frente del gobierno de la Provincia, la Hna. Elenita, con su sentido práctico y su dominio de las situaciones, hizo algunas fundaciones: la casa de Emaús, para el reposo de las Hermanas mayores y la obra pastoral de Desepaz. En ese momento la Provincia contaba con 330 Hermanas y 46 Comunidades.

Murió al regreso de su último viaje al Ecuador, en un accidente aéreo el 28 de enero de 2002, en compañía de las Hermanas Bernarda de Jesús (Dolores Betancur), enfermera y Cecilia Margarita de Jesús (Betsabé Arias López), maestras, quienes ejercían su misión en Guayaquil.

 

HNA. MARÍA JESÚS GIL G. 2002 – 2008

Habiendo quedado acéfala la Provincia, la Superiora General, apoyada por las Consejeras que estaban presentes, nombró para ocupar el cargo de Provincial a la Hna. María Jesús Gil G., mientras se convocaba un Capítulo extraordinario, para elegir el nuevo Gobierno Provincial. Dotada de finas dotes artísticas, de las cuales hace gala en todas sus actuaciones, es una mujer sencilla, acogedora, responsable y con un gran sentido de organización. Amante del trabajo, con mucha capacidad de entrega a la misión. Su vocación al magisterio y su amor por las niñas es innegable.

Preocupada por el bienestar de las Hermanas, realizó la remodelación de la Enfermería del Limonar. En diciembre del año 2003 se reunió nuevamente el Capítulo de elección y fue reelegida, la Hna. María Jesús Gil G., en el cargo de Provincial; decisión que ella acató, como expresión de la voluntad de Dios. Anunció y celebró solemnemente las bodas de oro de la Provincia. Hizo nuevas fundaciones en el Brasil y en Ecuador; le ha tocado cerrar varias comunidades por diferentes motivos, sobre todo por la escasez de Hermanas.

Construyó, por insinuación de la Hna. María Fabiola Velásquez Maya, superiora General, la nueva Casa del Gobierno Provincial dentro de los predios del Limonar.